En uno de esos raros días de consultas vacías, mi médico, a quien casi no conocía charló un rato conmigo. La puerta de la consulta abierta, en el recibidor nadie a la espera; en el despacho, una mesa sencilla, una camilla a la izquierda (me pregunto por qué son tan cortas), una silla esquelética para mi y un humilde sillón giratorio para él.
Me extendió las recetas que necesitaba para irme de viaje unos días, se acomodó un poco en su sitio y me miró como esperando que yo dijera algo. Claro, lo dije...
- Gastamos mucho en medicamentos, ¿eh?
- Qué va, en gasto por PIB mucho menos que en otros países que lo hacen bastante peor.
Un médico que habla de PIB a un paciente es una cosa rara, así que continué por ahí...
- Entonces, por qué recortan.
Fue como un pinchazo en una parte dolorosa. Saltó como un tigre.
- Porque son una pandilla de hijos de puta que gastaron de más en todo y no preservaron lo que no se puede tocar: lo de la escuela y lo de la salud.
- Ya pero es que es mucho dinero
- Tienen dinero a espuertas pero no tienen huevos a quitar de otros sitios para no tocar esto. Tú no tienes por que pagar con tu salud las decisiones económicas de cualquier imbécil metido a político.
Estaba encendido. Yo continué.
- Coño, pero algo de derroche hay en este negocio vuestro. No está mal apretar un poco.
- Claro, y aprieta el político que es un entendido en salud de toda la vida. Para hacerlo mejor, que se puede, hace falta reordenar cosas. De acuerdo, se puede ahorrar, pero hay que hacerlo con criterio.
Sentí algo detrás de nosotros y por el rabillo del ojo vi que alguien entraba en la zona de espera. Así que corté.
- Tienes toda la razón. Por cierto, fue un placer poder hablar contigo de cincuentón a cincuentón. Nunca habíamos podido.
- Claro, me espetó, porque nos obligan a hacer lo que no se debe. La base de la medicina no es el reconocimiento de los síntomas, es el diálogo con el paciente. Si habláramos más con vosotros probablemente se necesitaría recetar menos... somos máquinas de firmar sin sentido. Despachamos un paciente cada 7 minutos o menos. Una puta mierda, vamos...
- Bueno, tengo que irme... Hasta la vuelta, y sosiégate.
Joder con mi médico, tiene mala leche... Qué bueno. Menos mal que todavía hay gente normal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario