Las élites existieron siempre. Uno va a un pequeño pueblo en cualquier parte y siempre hay alguien que tiene más predicamento, que tiene más influencia, que vive mejor, en definitiva. Siempre me pregunté que habría que hacer para pertenecer a esa élite. A lo mejor incluso pertenezco a alguna a los ojos de los que son más desfavorecidos. Pero no creo...
Pertenecer a una élite es también una cuestión de actitud personal elitista. Una actitud como de no tener intención de mezclarse con otros. Una cosa como si la relación con los demás fuera a estropearte el flequillo. Es una pose, una postura, como la de Aznar en cualquier foto, que todo parece que le huele mal, que te incita a separarte de él si estás cerca. Hay otros ejemplos de esta actitud en otros segmentos de la podrida política nacional e internacional. Pero es que el amigo Aznar tiene una cara de asco que lo pone en cabeza de las personas elitistas y desagradables. Cómo nadie pudo haber metido una papeleta en una urna para elegirlo...
Puede que lo que se espere de un político aguerrido sea precisamente su aspecto de militar distante. Aznar adopta poses iguales a las de Franco, Hitler o Stalin. Poses caudillistas que gustan tanto a la población indígena en España. Que gustan tanto a la misma chusma (con perdón) que iba a la plaza de Oriente a vitorear a Franco o que reían y jaleaban, pocos años más tarde, los comentarios graciosos de Alfonso guerra cuando hablaba de la derechona.
Vivimos en el país más complejo del mundo, sin duda alguna. Todavía no puedo entender como no nos desintegramos todavía y pasamos a ser un territorio de tribus salvajes... Algo bueno tendremos oculto.Muy, muy oculto...
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